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Seguridad en edificios: entre el 'deber' y el 'poder'

Seguridad en edificios

En la actualidad, los robos a departamentos forman parte de una tendencia creciente que preocupa cada vez más a quienes viven en edificios. Aunque en general, se realizan cuando las unidades están vacías, también se producen cuando sus habitantes están en los departamentos. Sentirse seguro y confiado en la propia casa es esencial para tener una buena calidad de vida.

De este modo, es importante que el Consorcio desarrolle una mirada global sobre las normas a seguir, la utilización de recursos humanos preparados para tal fin y la implementación del uso de tecnología adecuada para lograr la prevención de robos o hurtos.

En una situación ideal, sería necesaria la existencia de una persona observando todas las entradas (de peatones y de automóviles) al edificio las 24 horas. Para ello, el horario del encargado podría complementarse con vigilancia privada. Además, debería implementarse un registro por escrito de las personas que entran y salen del edificio así como asegurar la prohibición de ingreso a extraños ya que el vigilador no debería abrirle a nadie que no haya tocado el portero. También, sería necesario el uso de cámaras y otros sistemas que brinden seguridad. Entre otras cuestiones, y para finalizar, podría coordinarse un sistema de alerta entre los vecinos o instalar un botón antipánico en los espacios comunes del edificio.

A diferencia de lo anterior, en el mundo real, y debido a la suba de servicios, insumos y a la inflación en general que, en conjunto, provocaron un aumento excesivo de las expensas, todas las normas de seguridad mencionadas debieron ser revaluadas por los consorcios para encontrar una manera de ahorrar dinero.

Una de las primeras decisiones en algunos edificios de clase media de CABA, fue suprimir la seguridad privada; utilizándo sólo servicios de seguridad nocturno (personal dentro del gremio Suterh). Como ejemplo cabe destacar que, en un edificio de alrededor de 40 unidades, el 65% ó 70% del dinero que proviene de las expensas recae en el rubro personal. Pese a esto, varios edificios de los barrios de Nuñez y Belgrano siguen contando con personal de vigilancia las 24 horas.

Por lo anterior, la tendencia a incorporar dispositivos de seguridad electrónica ha ido creciendo, ya que su uso permite ahorrar un porcentaje elevado del rubro destinado a este tema. Algunos de ellos son:

  • Servicios de cámaras monitoreadas: conectadas a la central receptora de la empresa contratadas, los usuarios tienen acceso por internet y pueden ver en tiempo real el registro de cámaras de su vivienda; teniendo la oportunidad de avisar ante cualquier situación que genere sospechas.
  • Alarmas: entre sus modelos figuran las más conocidas hasta algunas con desarrollos que poseen un alto grado de sofisticación.
  • Tótems (vigiladores remotos): ubicados en las entradas de los edificios, poseen una pantalla desde donde una persona vigila el edificio.
  • Sistemas de acceso por huellas o llaves de proximidad: registran horarios de entrada y salida. Al interactuar con una alarma conectada a una estación de monitoreo, logran un alto grado de protección contra accesos no autorizados.

En todos los casos en los que se utilice el desarrollo tecnológico existe el mismo objetivo: mantener la seguridad, pero a un tercio de lo que cuesta la llamada vigilancia tradicional.

Al mismo tiempo, vale la pena recordar algunas cuestiones básicas relacionadas con la seguridad en un edificio: avisar a un vecino de confianza si uno se va de vacaciones; simular que hay alguien en la casa, no caer en el famoso “cuento del tío” y, al mudarse a una nueva propiedad, cambiar las cerraduras, son algunas de las recomendaciones que “no cuestan nada”.

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